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28 abr 2008

CARTA AL DEFENSOR DEL ESTUDIANTE

Quisiera dejar constancia de la misiva que he dirigido al Defensor del Estudiante con motivo de algunas cuestiones. Veremos a ver qué ocurre con esto.

EXPONE :

Me pongo en contacto con usted cansado de tanta desidia que me encuentro en mi Facultad de Ciencias de la “des”Información. Permítame usted que me dirija con tanta franqueza y sinceridad pero la situación lo requiere.

No discerniré sobre este plan de estudios tan torpe que nos tienen planteados. Tampoco plantearé quejas sobre la docencia que imparte en nuestra Facultad, eso nos llevaría demasiado tiempo y sólo me queda un año por delante. Al menos eso espero.

El motivo de mi queja y de mi reclamación son las prácticas que se ofertan actualmente en Onda Cero, para alumnos de periodismo. Cuál fue mi sorpresa cuando al tramitar los papeles necesarios para presentar mi candidatura me encuentro con las famosas tasas de nuestra UCM. El hecho es que me exigen una cuantía de 25 euros, según precio oficial, para solicitar un EXPEDIENTE ACADÉMICO, completamente obligatorio si quiero presentar mi solicitud para aspirar a las prácticas de ONDA CERO.

En pleno siglo XXI y en mitad de la era Internet, la UCM sigue anclado en materia gris. A cambio de un folio con mi expediente académico firmado y sellado por el cargo correspondiente, yo tengo que pagar 25 euros. ¿Dónde están las famosas tasas de Secretaría que me incluyen al formalizar la matrícula a comienzos de año? Resulta que yo, desde casa, puedo acceder al expediente a través del Campus Virtual pero la UCM no puede facilitar, GRATUITAMENTE, información de un alumno para poder presentar su candidatura a unas prácticas. Me parece indigno y trasnochado que a estas alturas algo tan simple como mi expediente cueste 25 euros por tan sólo certificar que es mío. Estas tasas son propias de una Notaría.

La Facultad y la Universidad tienen la obligación, y yo el derecho, de facilitar a sus alumnos la formación profesional en las empresas pertinentes, y a través de estas tasas y estos trámites tan burocráticos lo que hacen es lo contrario. No sólo no nos forman durante los cursos académicos (EN 4º CURSO Y TODAVÍA NO HE HECHO NINGUNA PRÁCTICA EN CLASE) sino que cuando surgen las oportunidades la UCM no vela pos nuestros intereses como estudiantes a los que tenemos derechos.

Estoy cansado de que “protestar” no sirva para nada. Estoy agotado de ver tanto sinsentido en una Facultad que debería estar a la última y en una Universidad que debería ser claro referente a nivel nacional. Sin embargo, lejos de reparar estos pequeños detalles, emplean el tiempo en poner estas tasas y estos impedimentos que lo único que hacen es perjudicar al estudiante y menospreciar nuestra Universidad.

Quisiera añadir que las becas ofertadas son lo más cercano a la esclavitud que yo he visto jamás. Pagan la escalofriante cuantía de 180 euros mensuales por 5 días a la semana y 8 horas diarias. ¿Cómo puede permitir esto la Universidad? ¿A ese precio nos cotizamos en la UCM? Nuestro rector, o a quien corresponda, debería negociar mejor estas prácticas y debería proteger nuestro honor. Es un auténtico desprecio hacia nosotros.

Tal vez no sea cometido del Defensor del Estudiante. Lo desconozco. Pero sí estaba interesado en que usted, figura nuestra, tuviera conocimiento de estas situaciones para que intente hacer algo en nuestra DEFENSA. No se trata de quejarse gratuitamente. Detrás de estas palabras hay mucho dinero empleado por los que venimos de fuera buscando conocimientos; detrás de estas palabras hay muchas ilusiones y esperanzas depositadas en forma de cafés y flexos; detrás de estas palabras hay personas que merecen ser defendidas y protegidas por su Universidad, su Facultad y por sus Instituciones adscritas. Detrás, estamos todos.

Gotes: con picante o sin picante


Tal vez ustedes no lo saben, pero en Moncloa (Madrid) podemos encontrar el mejor sitio de
Kebab de toda España. Se trata de un lugar especial, no por sus instalaciones sino por su dueño.

En el número 65 de la C/Meléndez Valdés, acariciando la C/Princesa, podemos viajar al corazón de Turquía.

Un local realmente pequeño ofrece la mejor carne turca que podamos encontrar. Su dueño, un extranjero de grandes bigotes, ha encontrado la combinación perfecta.


Cuando entras por la puerta tienes ganas de salir. La luz amarilla y ténue del local y sus detalles no te invitan a pedir. Apenas hay 6 ó 7 taburetes alrededor de una barra alargada que se camufla a lo largo de un pasillo. No hay sitio para más. Las papeleras son cubos cubiertos. La televisión parece tomada prestada de un camping. Debajo, un viejo perchero donde se puede leer "
Dejar aquí su casco", escrito a mano. Al fondo del pasillo, 4 ó 5 metros, unos escalones te elevan a los servicios. Mejor no entrar.

Detrás de la barra se puede ver la carne rotar sobre las llamas del fuego. El dueño, a pocos centrímetros, corta la carne con un cuchillo que afila cada cierto tiempo. Cuando esta cae sobre una plataforma de aluminio, la trincha en pedazos para meterla en el pan de pita. Alrededor rocía la salsa especial que él mismo fabrica.


Detrás del cuchillo él tiene una taza pequeña y robusta donde rocía otro tipo de salsa en forma de alcohol.
Gotes, así lo llamamos, es un tipo especial. Tiene todo calculado y siempre actúa minuciosamente exacto. Sus movimientos se repiten constantemente mientras, poco a poco, se va formando una larga fila de personas.

Jóvenes y mayores, hombres y mujeres, estudiantes y "
luce-corbatas" esperan ansiosos a que llegue su turno. Conocen la carne que hace y no le importa la espera. Merece la pena. Apenas da conversación. Él se concentra en su trabajo y prepara con todo el esmero posible cada kebab. Memoriza los pedidos asombrosamente. Su única pregunta siempre es la misma: con picante o sin picante. Tú le dices si quieres uno doble o uno sencillo y en apenas dos minutos tienes tu kebab listo.

Te devolverá el cambio en un cuenco de madera y sin más seguirá trinchando la carne.
Si vas y hay gente, espera.

Si pides, no te cortes. Volverás, seguro

23 abr 2008

Manos arriba: esto es una tasa

La escasez de recursos encarece el producto, y la falta de sensatez ahoga la esperanza. Advierto, querido lector, que me he quedado sin leche para el café que acabo de preparar, y eso, en los tiempos que estamos, irrita.

Les sitúo. La Universidad Complutense de Madrid, concretamente su Facultad de la (des)Información, oferta unas prácticas. Se buscan becarios periodistas. La manera de actuar para aspirar a las plazas es digno de la Edad Media, por los diezmos que hay que entregar.

El estudiante tiene que recoger una "Solicitud de Prácticas" ,donde incluye datos y preferencias, que irá acompañado de un "Certificado Académico" para tales efectos. Para obtener dicho certificado, que no es más que un papel con tus notas firmado por el cargo correspondiente, tienes que pasar por caja. La tasa actual asciende a 25 euros. Ese es el precio impuesto por dar a la tecla "imprimir" y poner un sello de la UCM.

Los expedientes de cada alumno se encuentran informatizados detalladamente. Los estudiantes pueden acceder a sus datos a través de Internet sin mayores problemas; pero para participar en el proceso selectivo de estas prácticas tienes que abonar esta cantidad trasnochada. Pienso yo, si no es mucho pedir, que la propia Facultad podría usar estos recursos de red para evitar tanto papeleo, ya que visto lo visto esta materia prima está por las nubes. 25 euros cuesta un folio.

Además, este certificado y esta solicitud no te garantiza nada. Todo esto se hace para que tú participes en esa selección; es decir, que si encima no haces esas prácticas tú has tirado 25 euros literalmente. Me parece injusto y tercermundista que todo esto pase en el siglo XXI, en la capital de España y en la UCM. ¿Para qué sirven las nuevas tecnologías?

El tema se agrava si analizas la propia beca. Los números son desorbitantes. El precio de un becario durante los meses de verano, trabajando 8 horas diarias por 5 días a la semana, asciende a 180 euros. Si a esa cifra le restas los 25 euros y el billete de ida y vuelta, ¿qué queda? La respuesta es muy sencilla: esclavitud, abuso y explotación.

Còmo estarán las cosas que cuando ves algo así rezas porque te lo concedan. No se sorprendan si les digo que, en 4º de carrera ni una sola experiencia delante del micrófono o ante la cámara de televisión (al menos no mediante la Facultad). Para qué demonios vale pagar 800 euros de matrícula si el servicio que ofrece es todo menos formación.

¿Qué les parece? ¿Seguimos callados y agachando la cabeza?

21 abr 2008

Estudiantes y Forasteros en Atocha

Cuando uno escucha ruido de maletas, pero no es la suya la que prepara, alguna lágrima amenaza con caer. Llega ansioso el viernes, y uno tan sólo piensa en acercarse hasta Atocha, fría como siempre, sentarte en esos bancos de metal que te acercan a la vía a esperar que llegue el Regional Express, que siempre llega tarde...

Allí uno coloca su maleta y se apoya mientras el tren llega, las 16:45h.. Allí te sumerges en tu música, antes de que se agoten las pilas. La pones bien fuerte, porque no te apetece oír nada, absolutamente nada. Porque Atocha me da por observar a la gente. Gente que corre por todos lados. Escaleras mecánicas, vagones que se cierran, trenes que salen... Verdaderas maratones se ven. Hay quien viste a la última, hay quien apenas se cuida. Otros llevan vestimentas raras,

Madrid es universal ya se sabe. Sentado en el banco sabes que no eres nadie entre tanta marabunta, entre tanto caos. Pero qué mas da, a mi no me afecta, que el mundo se derrumbe que mi sonrisa no peligra, mi huida está perfectamente planeada. El rapto tiene su fecha y hora, la víctima: mi niña; la recompensa, un fin de semana de paréntesis, aislado de Estatutos y de
metrobuses, las 17:25h.. Megafonía anuncia nuevos trenes.
Siempre algún suceso extraño pasa por delante de mis ojos, alguien tropieza, alguien pregunta... y por arte de magia una cartera robada. Yo reviso mi mochila, aunque tampoco se llevarían demasiado, un cargador de móvil y poco más. El billete de tren sí lo llevo bien amarrado... Es curioso siempre pienso, llevo un portátil, llevo tarjetas de crédito... y sin embargo, lo que llevo bien a mano es mi billete de tren. Bendito pasaporte a las caricias, a los sentimientos... las 17:35h..

Todos se levantan, los que esperan el mismo tren que yo me refiero. Pero lo hacen violentamente. "... fuera de aquí que ahora se forma mucho lío y me molestas..." me dicen unos ojos que me cruzo... "...tranquilo TRONCO, que aquí te quedas, que los vagones suelen parar ahí más adelante..." le contestan los míos, que de estaciones ya empiezan a entender bastante...
Pero llega la hora de salida, las 17:40h.. Regional Express destino otro mundo... Llega puntual, como casi nunca... Qué putada que salga el tren y esta semana no tenga billete... Sale el tren y me quedo mirándolo... mirando el calendario... mirando cuándo subo yo la próxima vez...

El ruido de tren se aleja y mi música suena cada vez más fuerte, porque no me apetece pensar, no me apetece escuchar... sólo quiero pensar en mi próxima huida, en mi próxima huida... y es que ya sabéis... la ciudad parece un mundo, cuando se ama a un habitante...

6 abr 2008

Ruido, humo y olor a fritanga


Imprescindible en toda carrera universitaria: la cafetería. Lugar de horas muertas y de conversaciones vivas. Lugar de encuentros presentes y desencuentros futuros. Lugar tuyo, lugar nuestro.

Y aunque tú no lo sepas, que diría Luís García Montero, hay mucho más en la cafetería de Ciencias de la Información que tazas manchadas de café y periódicos gratuitos cansados y manoseados. Pasen y vean.

No sé si saben... que pedir un café con tapa (bollería, tostada...) es mucho más caro que sacar un ticket con la palabra DESAYUNO, que incluye ese café y esa tapa. Un ticket frente a dos pero al mismo precio.

No sé si saben... que si piden una caña te pueden hacer el "pincho" sirviéndolo en un vaso de plástico de los pequeños. Pide que sea de los normales y que no te vean cara de nuevo.

No sé si saben... que si tienen que pedir busquen al padre de "Kimi". ¿Quién es? Acuérdate de la serie "COMPAÑEROS", aquél que tenía un bar al lado del Instituto donde pasaron 17 años sin aprobar 3º de la ESO... Te servirá como el resto, pero te cogerá el ticket con una sonrisa. Siempre se agradece.

No sé si saben... que hay cruasán de ayer y cruasán de hoy. La diferencia es ontoria, digo notoria, por lo que señala con el dedo el que quieras. Después de Empresa Informativa sólo faltaba eso: bollería pasada.

No sé si saben... que después de 5 años de carrera el cómputo de horas pasadas en la cafetería equivaldrían a un par de asignaturas de libre configuración. Tanto ALTAVOZ y tanta Asociación y no velan por nuestros intereses.

Si algún día te falta dinero para un café o para un cruasán no lo dudes. Si pones un folio con tu situación tendrás tu desayuno. La gente de Ciencias de la Información, no sé, está hecha de otra pasta.

Entre el humo del "cigarro" y la espuma del café encontrarás lo que buscas en Ciencias de la Información: opiniones, reflexiones... Sin duda, insisto, deberían reconocer créditos de libre por asistir.

La primavera entra y la gente saldrá. La cafetería quedará desierta y el césped plagado de botellines de cerveza. No sé si saben que en la Facultad se aprende poco y en la cafetería mucho. Pasen y vean.

31 mar 2008

NO ES LO MISMO


Abro este post con una cita: "...no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo..." (Camilo J. Cela). La frase no tiene discusiones. Todos podríamos poner numerosos ejemplos para comprobar que no es lo mismo ser uno que ser otro. Me explico.

Esta tarde, radio encendida y zapatillas de estar en casa, compruebo cómo te puedes salvar de pagar una multa de tráfico. El único requisito necesario es que seas una persona pública. Si no es así, estás jodido, según Camilo J. Cela.

No sé qué son los domingos sin carrusel deportivo, ahora, que "al pan, pan y al vino, vino". Mientras que Manolo Lama opinaba sobre la jornada de fútbol a través de una conexión telefónica, y conduciendo, ha sido parado por un agente. Cosas del riguroso directo. Lama, perro viejo, no ha cerrado la conexión y ha esperado a que el Policía o Guardia Civil se acercara a la ventanilla para ponerle una receta. Rápidamente y antes de dar las buenas tardes, el periodista se ha dirigido a la autoridad para invitarle a mandar un saludo por radio. Manolo Lama quería demostrar así que estaba en una conexión y que por eso hablaba por móvil mientras conducía.
Supongo que lo habrás adivinado: no hubo multa.

La cosa no tiene gravedad, para qué engañarnos, pero bien saben ustedes adónde me dirijo. Si yo conduzco tranquilamente por la M-30, pongamos que escuchando la COPE (por contrastar), y Manolo Lama me arreara con su coche por su despiste telefónico, ¿qué pasaría? - ¿no tendría culpa por estar en directo?-. Lama, Zapatero... cualquiera nos podemos despistar si conducimos y hablamos por el móvil al mismo tiempo. Las excepciones en tráfico no valen.

La cosa no tiene mayor trascendencia. Pero si usted se imagina una situación en la que sí que tiene que pagar 200 euros por hablar por el móvil en el coche, no será tan gracioso. Ya podrá poner excusas de que su madre estaba mala o que esperaba una llamada para una entrevista de trabajo. ¿Sabe lo que le contestarán? - la ley es igual para todos. JA-JA-JA