
Mañana 23 de abril se celebra el día del libro, el día de castilla y león, el día de san Jordi, el patrón del los boys scouts. El día del libro se celebra porque ese fue el día en el que murieron Cervantes, Shakespeare, y el inca Garcilaso, en todo el mundo, por lo menos una vez al año, se hace un pequeño esfuerzo para fomentar la lectura. Aquí en España ya cansa celebrarlo todos los años con la lectura del quijote, si se quiere recordar a Cervantes tiene otras obras, pienso en los trabajos de Persiles y Sigismunda. No estaría de más celebrar este día del libro recordando otros autores mucho más importantes que Don Miguel, tenemos a Quevedo, Lope de Vega , Góngora y tantos otros.Se podría celebrar el día del libro con dignidad y sin repetir autor en 500 años.
Cada 23 de abril se celebra en la localidad vallisoletana de Villalar de los Comuneros el Día de Castilla y León, fecha en la que se conmemora el aniversario de la batalla de Villalar, decisiva batalla de la Guerra de las Comunidades de Castilla.
También se celebra San Jordi, o San Jorge en Cataluña , es el día de los enamorados, en el cual las personas intercambian y regalan rosas y libros a su pareja y personas queridas.
Baden-Powell se refirió a los Caballeros de la Mesa Redonda de la Leyenda del Rey Arturo y a San Jorge que era su Santo Patrono. Él sigue diciendo "Él es también el Santo Patrono de los Scouts en todo el mundo. San Jorge es el típico ejemplo de lo que un Scout debe ser."
Así pues, por una cosa o por otra o por ninguna, mañana estaremos todos de celebración. Yo siempre lo celebro leyendo un cuento de Augusto Monterroso :
La tela de Penélope o quién engaña a quién
Augusto Monterroso
Hace muchos años vivía en Grecia un hombre llamado Ulises (quien a pesar de ser bastante sabio era muy astuto), casado con Penélope, mujer bella y singularmente dotada cuyo único defecto era su desmedida afición a tejer, costumbre gracias a la cual pudo pasar sola largas temporadas.
Dice la leyenda que en cada ocasión en que Ulises con su astucia observaba que a pesar de sus prohibiciones ella se disponía una vez más a iniciar uno de sus interminables tejidos, se le podía ver por las noches preparando a hurtadillas sus botas y una buena barca, hasta que sin decirle nada se iba a recorrer el mundo y a buscarse a sí mismo.
De esta manera ella conseguía mantenerlo alejado mientras coqueteaba con sus pretendientes, haciéndoles creer que tejía mientras Ulises viajaba y no que Ulises viajaba mientras ella tejía, como pudo haber imaginado Homero, que, como se sabe, a veces dormía y no se daba cuenta de nada.
Además de este minicuento os regalo un libro, el mejor de Cervantes sin duda:
http://cervantes.uah.es/Persiles/persiles.html