Ayer me pasó algo extraño cuando intentaba quedarme dormido. Dos geniecillos, uno vestido de blanco con alitas y otro de rojo carmesí con mi misma cara me decían lo que tenía que hacer. Y eso no es lo raro pues estos personajillos se me presentan de continuo para darme tal o cual consejo. Lo curioso fue que el blanquecino me decía que me fuese por ahí, que la noche era joven y yo también. El geniecillo rojizo me azuzaba con su tridente y me instaba a quedarme durmiendo.
Yo que siempre he sido bueno, me levanté y me fui a buscar aventuras nocturnas. Al día siguiente, resacoso y tarde, entré disimulando a mi trabajo. Mi jefe me esperaba con los brazos cruzados, me llevó a su despacho y allí me dio la carta del finiquito. Yo, siguiendo los consejos de mi angelito blanco, asesiné a mi jefe. Sonriente y con la conciencia tranquila salí de la oficina y fui haciendo todo lo que el geniecillo alado me decía. Empujé a aquella vieja contra un camión en marcha, rompí escaparates y me dirigí hacia el río.
Cuando estaba apunto de tirarme por el puente siguiendo las últimas instrucciones de mi geniecillo bueno, pude observar una mirada cómplice entre ellos que me hizo entender que ambos se habían conchabado para gastarme una broma pesada
Yo que siempre he sido bueno, me levanté y me fui a buscar aventuras nocturnas. Al día siguiente, resacoso y tarde, entré disimulando a mi trabajo. Mi jefe me esperaba con los brazos cruzados, me llevó a su despacho y allí me dio la carta del finiquito. Yo, siguiendo los consejos de mi angelito blanco, asesiné a mi jefe. Sonriente y con la conciencia tranquila salí de la oficina y fui haciendo todo lo que el geniecillo alado me decía. Empujé a aquella vieja contra un camión en marcha, rompí escaparates y me dirigí hacia el río.
Cuando estaba apunto de tirarme por el puente siguiendo las últimas instrucciones de mi geniecillo bueno, pude observar una mirada cómplice entre ellos que me hizo entender que ambos se habían conchabado para gastarme una broma pesada


1 comentario:
Pues menos mal que fue una broma que si llega a ser realidad ¡¡¡buffff!!!! ni lo cuentas ¿verdad? aunque no hay que tomárselo así, a mí me la dieron hace poco y no me quedó más remedio que resignarme, porque no se adelanta nada con hacer todo lo contrario.
Saludos.
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